30 enero 2010

Bajo el Sol

Decía que era más fácil sobrevivir que conseguir un sueño, aunque no pasaba un día en el que no imaginase lo segundo. También solía romper vasos cada vez que fregaba los platos e incluso se despertaba vacía muchos amaneceres. En los días de lluvia se ahogaba incluso sin mojarse, repitiéndose consuelos absurdos y llenando páginas y páginas a lápiz. Por la noche gritaba sin voz pero por el día se secaba las lágrimas. A menudo no sentía lo que decía y muchas veces no respiraba porque se le llenaba la boca de suspiros.
Siempre quiso volar pero tuvo que regalar sus alas.
...
Hoy todo sigue igual pero su corazón ha cambiado. Ahora ya no esta sola y duerme de un tirón. Alguna vez rompe un vaso, pero sólo de vez en cuando... y canta bajo la lluvia porque ya no se contagia de tristeza. A veces escribe, pero a boli, porque ya no se esconde. Y por supuesto baila a todas horas, al ritmo de la canción de sus latidos. Sigue llorando cuando se sumerge en algún recuerdo o con películas que remueven su entereza, pero ya no esta triste. Ya no.
Gracias a sus alas, hoy cuidan bien de ella desde arriba.

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