04 julio 2007

LA "TRILOGIA" DE CERA

En 1953, en un archivo de la Warner perdido de la mano de Dios apareció el negativo de una antigua película de terror.

Director: Michael Curtiz / Productor: Henry Blanke para Warner Bros. / Vitaphone / Guión: Carl Erickson, Don Mullay, según la obra teatral de Charles Belden / Fotografía: Ray Rennahan / Música: Cliff Hess, Bernhard Kaun / Efectos especiales: Perc Westmore, Ray Romero (maquillajes) / Montaje: George Amy / Intérpretes: Lionel Atwill (Ivan Igor), Fay Wray (Charlotte Duncan), Glenda Farrell (Florence Dempsey), Frank McHugh (Jim), Allen Vincent (Ralph Burton), Gavin Gordon (George Winton), Edwin Maxwell (Joe Worth), Holmes Herbert (Dr. Rasmussen), Claude King, Arthur Edmund Carewe, Thomas E. Jackson, DeWitt Jennings, Monica Bannister, Bill Anderson... / Nacionalidad y año: USA 1933 / Duración y datos técnicos: 78' C 1.37:1

Esta película había caido en el olvido sin que se sepa muy bien por qué. Quizá sea porque se rodó en 1933 justo antes de la entrada en vigor del Código Hays que censuraba cualquier cosa "poco honorable". Durante la película podemos asistir a diálogos entre la periodista muy picaruela y el editor jefe del periódico llegando a preguntarle "¿como te va la vida sexual?" cosa que seguro las productoras no verían con buenos ojos.

La historia se puede dividir en dos partes. La primera inicial, años 20 en Londres, nos abre el drama del protagonista, escultor de gran talento que justo antes de ver cómo se le reconoce su mérito su socio capitalista quema el museo para sacar tajada con el seguro. Claro está, el autor amante de su obra, que él no considera como tal sino como personas pensantes, luchará contra su socio en una pelea con puñetazos de quita y pon en que por supuesto, y lógicamente pues no habría venganza, perderá.

Años más tarde, cuando todos creen que ha muerto, incluido su antiguo socio, reaparecerá en New York con un nuevo Museo de Cera que abrir. Sin embargo, una serie de desapariciones de cadáveres harán a la gran protagonista, la periodista pícara desgarbada, escarbar en los motivos de tales incógnitas y el por qué del realismo de las obras de cera...

La película está rodada en un technicolor rudimentario que le da un gran atractivo gracias a una gran variedad visual y un encuadre muy logrado. Otro de sus grandes puntos fuertes es su maquillaje, con la creación del malo malísimo desfigurado. Y también cabe destacar la aparición de Fay Wray, la protagonista amada de King Kong y de una gran belleza.

Los diálogos clásicos de la época tienen como contrapunto la soltura de la periodista y sus cabreos amatorios en plan "quien se pelea se desea" con su editor. Resultan verdaderamente graciosos.

Ante esta gran película, como no es de extrañar, la Warner se planteara hacer un remake que seguro les permitiría sacar tajada del olvido general. Así nació Los crímenes del museo de cera.

Director: André de Toth / Productor: Bryan Foy para Warner Bros. / Guión: Crane Wilbur, según un argumento de Charles Belden / Fotografía: Bert Glennon, Peverell Marley / Música: David Buttolph / Montaje: Rudi Fehr / Efectos especiales: Gordon Bau (maquillaje) / Intérpretes: Vincent Price (profesor Henry Jarrod), Frank Lovejoy (teniente Tom Brennan), Phyllis Kirk (Sue Allen), Carolyn Jones (Cathy Gray), Paul Picerny (Scott Andrews), Roy Roberts (Matthew Burke), Angela Clarke (Sra. Andrews), Paul Cavanagh (Sidney Wallace), Dabbs Greer (Sargento Shane), Charles Buchinsky [Charles Bronson] (Igor), Nedrick Young (Leon), Grace Lee Whitney... / Nacionalidad y año: Estados Unidos 1953 / Duración y datos técnicos: 90 min. color 1.37:1 3D.

En esta ocasión se ve eliminada de la trama los personajes del periódico dando preponderancia a la amiga de una de las víctimas del "misterioso" asesino, que, ahora sí, ya no roba cadáveres sino que asesina vengativamente a las personas...

Lo importante una vez más en esta película es la estética, siendo la primera vez que la Warner rodaba en 3-D. Además, esta película supuso el lanzamiento definitivo de uno de los iconos de las películas de terror como es Vincent Price, gracias al papel del maestro de la cera.

Y he ahí lo importante. El papel que desarrolla Price evoluciona todo lo que en la original no lo hacia. Vemos como en un primer momento, el maestro mantiene ese romanticismo por sus creaciones pero tras la quema de las mismas, ya en New York aparecerá totalmente desencantado con el mundo y dejando de lado sus obras maestras para buscar el morbo del público a través de representaciones con asesinos y muertes macabras. Pero claro, aparecerá en escena la bella bellisima que hará recobrar el romanticismo de nuestro protagonista, aunque sea a costa de la pobrecita para la cual le tendré un gran destino reservado...

Como curiosidades, decir que aparece un Charles Bronson muy jovencito que por suerte es mudo... Aunque sí cabe decir que en El jovencito Frankenstein, Mel Brooks parodiará una escena en que Bronson esconde su cabeza entre obras de cera para no ser pillado por la protagonista.

Con todo, los tiempos han cambiado, y como no, con el género mata adolescentes imperante, en 2005 apareció una tercera en discordia que si bien no es un remake propiamente dicho, hace uso de parte de las ideas anteriores para su guión.

Título original: House of Wax / Director: Jaume Collet-Serra / Guión: Chad y Cary Hayes, inspirado en la obra homónima de Charles Belden / Productores: Joel Silver, Robert Zemeckis, L. y Susan Levin para Warner Bros, Village Roadshow Pictures, Dark Castle Entertainment, ImageMovers y Silver Pictures / Música: John Ottman / Fotografía: Stephen F. Windom / Montaje: Joel Negron / Diseño de producción: Graham Walker / Diseño de decorados: Beverly Dunn / Efectos de maquillaje: Jason Baird, Anita Morgan y Andy Schoneberg / Intérpretes: Elisha Cuthbert (Carly), Chad Michael Murray (Nick), Brian Van Holt (Bo/Vincent), Paris Hilton (Paige), Jared Padalecki (Wade), John Abrahams (Dalton), Robert Ri'chard (Blake), Damon Herriman (Conductor) / Año y nacionalidad: (2005) EE.UU. y Australia / Duración: 113 minutos.

Si bien la película está lastrada por una primera media hora en que el inexperto Jauma Collet-Serra se adentra demasiado en las preocupaciones tan "trascendentes" de un atajo de adolescentes, la película no puede ser considerada como un bodrio por muchos puntos a favor.

El argumento, como no, es el general para este tipo de casos, donde es inevitable pensar en La matanza de Texas gracias a sus calcos argumentales. Jóvenes viajantes por carretera toman un atajo llegando a las inmediaciones de un pueblo perdido que ni siquiera las autoridades recuerdan donde encontraran a dos hermanos que estarán encantadísimos de su llegada. Hasta aquí es todo lo previsible que se puede esperar, ayudado, como no, de que los protagonistas sean clichés de este género: un negro, una rubia tonta, una rubia menos tonta, un guaperas tontorrón, un guaperas musculado, el tonto graciosete y por supuesto los dos hermanos uno listo y otro tonto.

Lo que no es tan normal en este tipo de películas es la técnica. La ambientación, muy lograda, sorprende y sobre todo el diseño de producción es muy notable. Además, el ritmo tras esa media hora primera totalmente innecesaria, se desarrolla con soltura culminando en un final con la quema del museo de cera muy bien fotografiado y con unos decorados y maquillajes geniales.

Por tanto, es una película que dentro de ese género, con sus lastres normales, es toda una sorpresa con cosas bastante resaltables, justo donde se nota el presupuesto, y que tiene como gran baza de la película el placer casi orgásmico que sientes, después de 70 minutos esperandolo, con la muerte de Paris Hilton (de hecho, Paris vendió antes de la película camisetas con el lema "El 6 de mayo, vea morir a Paris") con su gran "cualidad", el cerebro, ensartado por un tubo de hierro, en la que para más goce el malo malísimo Vincent se regodea grabando su cadáver, cual obra de arte, en video. Además, el propio hecho de que el malo malísimo se llame Vincent nos remite a un homenaje al protagonista de Los crímenes del museo de cera, Vincent Price. Eso demuestra mucho de Jaume...

Recomiendo ver, en conclusión, estas tres películas que no tienen desperdicio y harán las delicias de los amantes del cine de terror.

Pero ahí no acaba todo... podría decirse que existe una cuarta versión.
TITULO ORIGINAL Coleccionista De Cadáveres
GENERO Terror
PAIS España
DURACION 97 Min
AÑO 1967
DIRECTOR: Santos Alcocer
GUION Santos Alcocer, John Melson y José Luis Bayonas
INTERPRETES Boris Karloff, Jacqui Speed, Jean-Pierre Aumont y Viveca Lindfors
PRODUCTOR Robert Weinbach
MUSICA Ray Ellis y José Luis Navarro
FOTOGRAFÍA Francisco Sempere

Boris Karloff encarna en esta película de terror española al maestro que ya no trata aquí con cera sino que se encarga de elaborar con maestría esculturas gracias a la utilización de esqueletos de cadáveres como base. Pero el tito Boris no resulta ser aquí el malo malísimo sino que su mujer es la encargada de asesinar a los pobres "sustentos". La película sigue la estela de la factoria Hammer y es bastante curiosa aunque no posea el poderio visual ni una historia original que la haga notable. Además, está algo lastrada por la estética de finales de los 60 y se nota demasiado que está rodada por españoles con guiris de veraneo lo que no es bueno a la hora de creer los personajes. Aún así, estamos ante el ocaso de un grande del cine -la momia- Boris Karloff que a diferencia de otros grandes iconos como Bela Lugosi sí que supo envejecer y nos da un personaje con carisma. Es de suponer que las vacaciones en España fueron el incentivo para que rodara la película y que seguro que las tapitas y las cervecitas le sentaron muy bien.

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