05 junio 2008

En Perú, los incas le ganan a Coca Cola


Es única. En Perú es muy normal acompañar las comidas con una bebida de color amarillo, casi fluorescente, y con un gusto dulcísimo, parecido al de la goma de mascar.



El refresco se llama Inca Kola y es el orgullo del país. Desde que salió al mercado, en 1935, vende más que la Coca Cola, tanto, que la empresa norteamericana debió abandonar la competencia y compró en 1999 el 60% de las acciones de la Inka en 300 millones de dólares, una oferta irresistible para los herederos de José Lindley, un inglés que la inventó en 1935 después de transformarse en el principal fabricante de bebidas gaseosas de su país.

El mes pasado, la Inca Kola y sus competidoras que imitan su gusto -como la llamada Kola Real- fueron la sensación de la V Cumbre de la Unión Europea-Latinoamérica y el Caribe, a la que asistieron medio centenar de líderes mundiales, entre ellos José Luis Rodríguez Zapatero, Angela Merkel y Hugo Chávez.

Los presidentes la probaron en la sede central de la cumbre y más de 1500 periodistas la saborearon en la sala de prensa. La Inca Kola recorrió el mundo, aunque su principal característica es que se trata de una bebida de fuerte carácter nacional para los peruanos. Su botella está decorada con motivos incaincos y su slogan publicitario es "Inca Kola, la bebida del Perú".

Al contrario de la Coca Cola, la Inca no está basada en una fórmula secreta. Todos en Perú saben que su sabor particular se debe a que está compuesta de una hierba llamada luisa, lo que también le da el color amarillo del sol incaico.

Ya sé dónde se iría Feni a vivir...


Ignoro cuántos años tendrán que pasar en España para ver una escena como aquélla: una larga milla de bicicletas aparcadas en los bancales del río Willamette, un pelotón de ciclistas comparable sólo a los de Tour o los del Giro, con Barack Obama esperándoles en la línea de meta de Portland.

Salvando las distancias, fue como si estuviéramos a orillas del Guadalquivir, y viéramos de pronto un kilómetro de bicis alineadas, y a miles de ciclistas urbanos camino del mítin de Zapatero (con mención de honor a Sevilla, por todo lo que ha hecho últimamente por las dos ruedas).

Mientras nuestros políticos se suben al sillín para la foto de rigor y prometen 600 kilómetros de carriles-bici para el 2016 (¡qué imperdonable atraso el de Madrid!), en Portland son los vecinos quienes han tomado desde hace tiempo la delantera. La ciudad más ecológica de Estados Unidos lleva más de treinta años marcando la diferencia a golpe de pedal (www.BikePortland.org), y demostrando sobre la marcha que se puede vivir de otra manera en las grandes urbes, que hay que reconquistar todo el terreno que cedimos ingenuamente al coche.

Esta misma semana, cientos de vecinos han ocupado más de una veintenas de calles e intersecciones para reclamar su espacio. Se hacen llamar los reparadores de la ciudad (www.cityrepair.org), y pintan de colores el asfalto, y construyen templetes y bancos de arcilla, y reinventan sus vecindarios con imaginación y vegetación, a la medida de los paseantes, de los patinadores y de los ciclistas.

La ciudad del futuro se llama Portland, que hace tiempo decidió poner freno al urbanismo salvaje y no crecer. O crecer hacia dentro, de una manera compacta e inteligente (www.smartgrowth.org), arracimando a su medio millón de habitantes de manera que coger el coche en la ciudad se convierta en un capricho contaminante e imperdonable.

Barack Obama llegó a Portland con una noticia fresca bajo el brazo: los conductores norteamericanos ahorraron 11.000 millones de millas en marzo del 2008 con respecto al mismo mes en el 2007. Se ve que el aumento del precio de la gasolina (un dólar por litro, aún muy lejos de la media europea) está haciendo estragos, no sólo en los bolsillos sino también en la mentalidad del país más motorizado del planeta.

"Tenemos que cambiar nuestros hábitos al volante", ha dicho en plena campaña Obama, que se jacta de conducir un híbrido y de tenerlo gran parte del tiempo en el garaje. Obama se ha desmarcado también de la propuesta electoralista de Hillary y McCain, partidarios de suprimir el impuesto de la gasolina entre mayo y septiembre.

Se acerca el verano, y Obama ha sido el primero en recordar aquello de "piénsalo dos veces antes de encender el aire acondicionado". Portland votó abrumadoramente por el único candidato que ha cambiado la arrogancia de Bush padre –"El estilo de vida americano no es negociable"- y ha vislumbrado la apuesta por un futuro distinto. ¡Habrá que sudarlo!

Marianne Faithful - Who will take my dreams away?

Una de las maravillas de la música...

Naturaleza... erótico-sexual

04 junio 2008

¡¡¡ÁNIMO QUE SÓLO SON CUATRO!!!

Pero eso sí... ¡¡¡COME MÁS COÑO!!! Que me ha dicho Moi que te ha visto mu delgao y eso no puede ser!!! Vamos, que ya sabes... que comida escrotal tienes si quieres, que yo me presto voluntario para que te alimentes bien XDDD Ala, y a ver si sonries más que así estás más guapo:


Los dos brazos estelares de la Vía Láctea

El vino, el nuevo elixir de la juventud

  • El resveratrol, un compuesto de la bebida, protege al corazón del paso de los años

Se llama resveratrol y, aunque cueste pronunciarlo, este compuesto antioxidante empieza a estar en boca de todos por sus efectos antienvejecimiento. Los últimos en comprobar sus bondades rejuvenecedoras han sido unos investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison (EEUU). En un estudio con ratones han observado que bajas dosis de esta sustancia protegen el corazón de los trastornos propios de la edad.

"¿Cómo es posible que los franceses, con una dieta rica en grasas saturadas, mantengan sus corazones sanos y muestren una incidencia mucho menor de enfermedades cardiacas que los estadounidenses?", se preguntaban los científicos. La respuesta la han encontrado en el vino tinto. Los franceses, al igual que los españoles, suelen acompañar sus comidas con un vaso de vino y es esta bebida, que contiene resveratrol, la que protege su organismo de algunas de las consecuencias perjudiciales del envejecimiento, según publican en la revista 'PLoS One'.

Los autores comprobaron la acción del resveratrol en ratones de mediana edad. A algunos de ellos los alimentaron con una dieta normal, a otros con una dieta de restricción calórica –con un 20% o 30% menos calorías que una dieta normal y que en investigaciones previas ha demostrado ser eficaz a la hora de prevenir los daños que provoca envejecer- y a otros les dieron un suplemento con baja dosis de resveratrol, una sustancia presente en las uvas y en los productos derivados como el vino.

Como a medida que se cumplen años la expresión de los genes varía y se altera, los investigadores se fijaron en estos perfiles genéticos para ver la influencia del resveratrol. En concreto, se centraron en los cambios ocurridos en el corazón, los músculos y el cerebro.

De esta forma, observaron que en el corazón hay al menos 1.029 genes que cambian con el paso del tiempo y reducen la función cardiaca. Pues bien, si la dieta de restricción calórica reduce un 90% de estas alteraciones y previene el envejecimiento del corazón, el resveratrol no sólo no se queda atrás, sino que va incluso un paso por delante al evitar el 92% de los cambios. En aquellos ratones que tomaron la dieta normal no se observó ninguno de estos efectos.

Gran impacto en la salud pública

"Nuestro trabajo pone de manifiesto que introducir un vaso de vino o un suplemento de resveratrol en la dieta a partir de la mediana edad es tan eficaz para evitar los daños del envejecimiento en el corazón como llevar una alimentación con restricciones en la ingesta de grasas y calorías", apuntan los investigadores.

Dado que muchas de las enfermedades de las personas mayores están relacionadas con el propio proceso de envejecimiento, "este hallazgo podría tener un gran impacto en la salud pública, al disminuir la incidencia de algunos trastornos coronarios y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos", añaden.

Respecto a los efectos del resveratrol en el tejido muscular y el cerebro no fueron tan llamativos como en el caso del corazón, pero también ayuda a mantenerlos en forma. En el caso del tejido muscular, tanto el compuesto antioxidante del vino como la dieta de restricción calórica previenen el 26% de las alteraciones genéticas que favorecen el envejecimiento, mientras que en el caso del cerebro los porcentajes son del 13% y el 19%, respectivamente. A diferencia de la dieta restrictiva, el resveratrol no contribuye a una pérdida de peso.

Trabajos anteriores habían indicado que altas dosis de resveratrol podían alargar la esperanza de vida y reducir la mortalidad prematura en algunos invertebrados. Sin embargo, "hemos visto que el efecto positivo de esta sustancia es mucho mayor incluso a bajas dosis de lo que creíamos", destaca Tomas Prolla, profesor de genética y uno de los autores del estudio.

Los investigadores piden que se realicen más ensayos clínicos para confirmar la importancia de estos descubrimientos. "La enfermedad cardiaca relacionada con el envejecimiento es una de las causas de muerte más común entre las personas de avanzada edad, por lo que este hallazgo podría generar una importante y nueva aproximación para mejorar la calidad de vida de estos individuos", concluyen.




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